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La Casa de Papel. Una producción de éxito

4 febrero, 2019

En una de las primeras escenas de la serie, uno de los protagonistas más carismáticos de la producción, Berlín, se toma un café de la máquina expendedora de Alliance Vending que hay en el edificio, y afirma «luego dicen que el funcionariado no se cuida», haciendo referencia a la calidad del café. Así definen este momento en la revista Puro Marketing:

El momento encaja bastante con el personaje, pero la máquina de vending no es una máquina cualquiera. Es de Alliance Vending. «Y… ¡ojo!, Alliance Vending, por su lado, apareció en la serie. Al cabecilla del equipo (después del Profesor), le ha gustado nuestro café y nosotros no dudaremos en seguir apoyando estos grandes proyectos cinematográficos y televisivos», dicen en el blog de la empresa.

Aparecer como atrezzo en esta serie, ahora considerada de culto, forma parte de la apuesta por la Cultura y las Artes por parte de Alliance Vending, aportando un pequeño grano de arena para hacer brillar el talento y atrevimiento que han hecho de este y otros trabajos todo un éxito internacional.

La fuerza de las producciones estadounidenses es innegable. Los norteamericanos fueron capaces de convertir el pequeño poblado de Hollywood en la llamada Meca del cine y, más tarde, con la llegada de plataformas como Netflix, HBO, Movistar+ o Amazon Prime, el fenómeno seriéfilo propició inversiones de hasta 15 millones de dólares (que cuesta, por ejemplo, los capítulos de una temporada de Juego de Tronos). Y aunque parezca que España no tiene cabida en este mundo de gigantes, tenemos poco que envidiar cuando con menor presupuesto conseguimos hacer cosas tan grandes y diferentes como la Casa de Papel, una producción española premiada internacionalmente gracias a su fórmula matemática donde con la mitad se hace el doble.

Sin caer en clichés

Personajes en conflicto, desesperados por conseguir dinero o avariciosos que quieren llenarse los bolsillos rápido y fácil, cogen dos metralletas entran en un banco, le dicen a la cajera que le de todo el dinero y salen disparados. En ocasiones, tramas más complejas utilizan recursos ilusionistas casi mágicos para que la fuerza no sea un recurso necesario y la perspicacia del ladrón se convierta en el protagonista principal.

Y la Casa de Papel llega, rompiendo todos los clichés del género y dejando joyerías, casinos  y bancos aparte para, en lugar de robar dinero, fabricarlo -no en un almacén cualquiera- en la propia Fábrica Nacional de Moneda y Timbre. Ni a Ocean ni a sus compañeros se les había ocurrido.

Ni buenos ni malos, humanos

Desde el inicio de la trama, el espectador se mantiene en una indecisión constante entre bien y el mal, cuya línea se difumina en cada personaje. Cada uno debe batallar su propia guerra interna y decidir hasta dónde puede llegar por sus objetivos.

El punto clave donde la línea comienza a difuminarse es en la relación amorosa entre el Profesor y la inspectora Murillo. Ambos tienen claros sus objetivos pero al final ni el Profesor es tan calculador ni la inspectora tan dura. Raquel se entera de quién es el Profesor y aunque dolida, no es capaz de entregarlo, luchando por averiguar cuál es el camino adecuado. Ni buenos ni malos, solo humanos.

Lucha de clases

Si bien la máscara de V de Vendetta se modifica en este caso por una caricatura de Dalí, hay un parecido indiscutible con la película de culto: la lucha de clases. Mientras en otros atracos los protagonistas solo se ven movidos por una visión mundana del dinero, en La Casa de Papel se aplica un valor añadido emocional cuando el profesor toma el atraco como un acto revolucionario. Es tanto el sentimiento de revolución y pertenencia a un colectivo que el grupo de ladrones hace suyo el himno de guerra Bella Ciao, un canto partisano italiano de los resistentes contra el fascismo.

Y esta lucha de clases la relata el mismo Profesor momentos previos al desenlace de la historia, cuando intenta que la inspectora entienda el atraco como un acto simbólico de un Robin Hood moderno: “Te han enseñado el resultado y concepto de buenos y malos pero esto que estamos haciendo sí te parece bien si lo hace otra gente. En el año 2011 el Banco Central Europeo creó de la nada 171.000 millones de euros de la nada, igual que estamos haciendo nosotros, solo que a lo grande.(…) ¿Sabes adonde fue a parar todo ese dinero? A los bancos. Directamente de la fábrica a los más ricos. ¿Dijo alguien que el Banco Central Europeo fuera un ladrón? Inyección de liquidez lo llamaron. ¿Qué es esto? Esto no es nada, Raquel, esto es papel. Yo estoy haciendo una inyección de liquidez, pero no a la banca. La estoy haciendo aquí, en la economía real de este grupo de desgraciados que somos”.

Con los grandes

Tal y como explica detalladamente Manu Piñón en Vanity Fair, la Casa de Papel es el ejemplo de cómo inspirarse en los grandes sin destrozarlos. Desde Tarantino hasta el Pimpón salido son algunos de las referencias mágicas que aparecen en la serie. Una de ellas fue desvelada explícitamente por la Casa de Papel cuando Stephen King recomendó la serie en su cuenta de Twitter. «La Casa de Papel, en Netflix. Si te gustan los disparos, te encantará. Es un bombazo. En español, con subtítulos en inglés o doblada», decía el escritor y la cuenta oficial de la ‘Casa de Papel’ contestaba: “Muchas gracias, es un honor. Por cierto, ¿crees que el Profesor está inspirado en alguno de tus libros?”.

Marcas que viven y dejan vivir

Porque en España somos más de Estrella Galicia que de Delirium Tremens, ésta y otras marcas de referencia como Cola Cao y Alliance Vending han aparecido en la ‘Casa de Papel’ con sentido y sin intrusismo mordaz propios de un product placement de otra época. Y es que, si bien necesitas colaboración de los grandes, es importante en la producción que ello no saque al espectador de la historia, sino que la acompañe y refuerce.

Estrella Galicia ha sido la cerveza estrella de la serie, presente en múltiples escenas y protagonista de la huida final, ilustrando con su marca el camión para camuflarlo de posibles sospechas. Presente únicamente cuando la situación lo requería, al igual que Cola Cao en el interior de la fábrica.

Por último, Alliance Vending, colaboradora de ‘La Casa de Papel’, ha aparecido también en las principales escenas de interior de una forma espontánea y cuyo café ha sido elogiado por el mismísimo Berlín, cabecilla del equipo. “Luego dicen que el funcionariado no se cuida”, decía mientras saboreaba un buen café recién hecho de Alliance Vending. La compañía encantada de participar en el realismo de la serie mediante atrezzo. Pieza que forma parte de un gran proyecto de la firma de vending en su apuesta por impulsar Artes y Cultura de nuestro país.

Alliance Vending participó también en otras producciones de gran renombre como El Hormiguero, Bajo Sospecha, El Príncipe, 7 Vidas, El Embarcadero, entre otras.